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Mitos y curiosidades de los vehículos eléctricos

Muchos conductores todavía se muestran escépticos sobre la movilidad eléctrica. Para muchos, los coches eléctricos todavía plantean muchas dudas, ya que es un tipo de movilidad que tiene unas características específicas, aunque si pueden mantener la practicidad de los vehículos con motor de combustión e incluso ser más eficientes que éstos.
Por ello, en este post llegamos al fondo de los mitos de la movilidad eléctrica y mostramos la realidad que hay respecto al vehículo eléctrico.

Mito 1: Los coches eléctricos son caros

Actualmente, los coches eléctricos son más caros que los de combustión. Pero esto puede cambiar, ya que si tenemos en cuenta los gastos asociados como el combustible o el mantenimiento, un vehículo eléctrico puede resultar más económico comparando con uno equivalente de motor de combustión. La parte más cara de los vehículos eléctricos es la batería, pero con el tiempo los precios están bajando cada vez más haciendo que el precio final del coche sea cada vez más competitivo. 

Mito 2: La autonomía de los coches eléctricos es demasiado baja

La autonomía real de un coche eléctrico depende de muchos factores como el rendimiento de la batería, la carga, el estilo de conducción y el vehículo en concreto. En buena parte de los coches eléctricos actuales, la autonomía está  entre 150 y los 500 kilómetros, pero si consideramos que la gran mayoría de los desplazamientos medios no son superiores a 100 kilómetros, um vehículo eléctrico te puede proporcionar el mismo servicio que uno gasolina o diésel. 

Hay que tener en cuenta que el tema de la autonomía está cambiando debido las constantes mejoras técnicas en baterías, acompañadas de precios más accesibles para el público en general. De hecho, ya empiezan a aparecer coches eléctricos con autonomía similares a la de vehículos con motor de combustión e incluso se prevé que las puedan superar en un futuro cercano.

Mito 3: Tiempos de carga demasiado largos

Cargar un automóvil eléctrico es distinto a llenar el depósito de combustible de un vehículo. Es cierto que cargar un coche eléctrico en la actualidad lleva más tiempo que una parada rápida en la gasolinera. Sin embargo, ya existen estaciones de carga ultrarrápidas que son capaces de cargar vehículos compatibles para largos recorridos en cortos periodos de tiempo. Y, sabemos que con los continuos avances técnicos, esto evolucionará y el proceso de carga llevará menos tiempo que a día de hoy, siendo igual de seguro para el usuario. Además, actualmente existen aplicaciones que muestran el camino hacia estaciones de carga indicando qué conectores son los que equipan o incluso si están libres para cargar. 

Mito 4: No hay suficientes estaciones de carga públicas

El coche eléctrico se suele cargar principalmente en casa y en el trabajo. Es lo más recomendable y es lo que hace la mayoría de los propietarios de coches eléctricos. Ellos cargan cómodamente las baterías en casa durante la noche, lo que significa que no suele ser necesario repostar durante el día sobre la marcha, e incluso se pueden beneficiar según tarifa de la compañía, de un precio de la electricidad menor.

Por supuesto, no todo el mundo tiene la opción de instalar un punto de carga en su vivienda o garaje, aunque también cada vez más empresas ofrecen la opción de cargar el coche eléctrico a sus empleados durante el horario laboral. De todas maneras, la red pública de infraestructuras de carga seguirá ampliándose mejorando su cobertura para que su acceso pueda ser más universal.

Mito 5: Los coches eléctricos son lentos

Todavía existe la idea errónea de que los coches eléctricos solo son adecuados entornos urbanos porque no se conduce a velocidades elevadas. Los vehículos eléctricos actuales de fabricantes como BMW, ya han demostrado que pueden igualar o incluso mejorar cifras de aceleración de vehículos deportivos con motor de combustión. Aunque recuerda que siempre respetar los límites de velocidad y viajar respetando la seguridad vial.

Mito 6: El concepto de coche eléctrico aún está en desarrollo

Muchos conductores aún temen que las tecnologías del automóvil eléctrico no estén completamente desarrolladas porque piensan que el coche eléctrico acaba de salir y que es todavía un concepto muy nuevo. Pero, si nos remontamos a los inicios de la historia del automóvil, encontramos que el primer vehículo que se construyó estaba propulsado por un motor eléctrico, el automóvil clásico con motor de combustión surgió después. El primer vehículo eléctrico fue desarrollado por el inventor escocés Robert Anderson en la década de 1830, aunque a principios del siglo XX los vehículos eléctricos fueron reemplazados por vehículos de combustión debido a las limitaciones tecnológicas y al auge de los combustibles derivados del petróleo. 

Desde la década de los 90 el coche eléctrico ha experimentado un renacimiento gracias a las nuevas tecnologías en el campo de los sistemas eléctricos y las baterías, así como una mayor conciencia ambiental por lo que el coche eléctrico está ganando importancia en la actualidad con iniciativas como los objetivos marcados por La Comisión Europea, que quiere que en 2030 circulen por las carreteras europeas al menos 30 millones de vehículos 'cero emisiones’.